Lúa Kalandraka
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Nuestras lecturas destacadas de 2017: Erin

Aún a riesgo de grandes descubrimientos (a los que daremos la bienvenida entre sábanas y vítores), la familia Ward Esmorís o Esmorís Ward hacemos nuestro listado con nuestras mejores lecturas de este año 2017 que se ya acerca a su fin.

Las lecturas destacadas de Erin:

Erin es un bebé de palabras y con su dedito y sin necesidad de hacer vibras sus cuerdas vocales muestra su criterio como lectora. Erin tiene peluches, muñecos, juguetes de madera y electrónicos, pero, para ella, (no sé si añadir el adverbio aún) cualquier entretenimiento sin hojas de papel es invisible. ¡Únicamente quiere que le leamos!

Si con su estruendosa tenacidad no consigue un lector entregado (¡raro es!), se conforma con pasar las hojas de cartón de sus libros favoritos. El libro puede estar al revés y ella puede pasar las páginas de dos en dos o quedarse absorta en una de ellas mientras el mundo gira y gira y nosotros, su familia, sacamos a pasear al gato o le cambiamos el arenero al perro (hace un año que el descanso no se adjetiva con reparador).

Lúa de Antonio Rubio e Óscar Villán. Kalandraka.

Lúa de Antonio Rubio e Óscar Villán. Editorial Kalandraka.

Luá de Antonio Rubio y Oscar Villán, de la editorial Kalandraka

Lúa fue el primer libro que le regalé a Erin y, cuando lo compré, por recomendación de Esther Gómez de Moito Conto, Erin se llamaba Matilda y buceaba dentro de mí.

Lúa, en galego y de una editorial galega, fue el primer título de su biblioteca, que, como su dueña, crece a estirones y amenaza con ser laaaarga y divertida.

Esther me aseguró que ese librito —y todos los de la colección Do berce a lúa— sería un gran éxito e hizo que Chus, de su equipo, me lo cantara.  ¿Estaba yo preparada para cantarle a mi bebé? Matthew dijo que no, pero no por mi particular forma de entender la maternidad, sino porque siempre me había acusado de cambiar de tono con una molesta (y yo añadiría, envidiable) maestría.

Erin nació y yo le canté Lúa y no recuerdo ninguna noche tempestuosa, sino una necesidad, de ambas, por llegar, a una misma palabra del libro: Corazón. Ahora, que tiene cuatro dientes y catorce meses de sabiduría, cuando escucha esas tres sílabas o cuando «lee» sola y lo descubre, colorado y narigudo, en la penúltima página, inmediatamente se lleva la mano al pecho e imita el bombeo del corazón, exactamente el bombeo de mi corazón, que se desboca con la misma ligereza con la que ella mueve rítmicamente su mano.

Lúa

Do berce a lúa, poemas visuales para ser cantados

Otras lecturas destacadas de Erin:

Próximamente, las lecturas destacadas de Matthew y las mías:
Libros destacados 2017

Libros destacados 2017

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