Prohibido leer a Lewis Carrol
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Prohibido leer a Lewis Carrol: club de lectura Perigosas Criaturas

Ellos son Perigosas Criaturas: tienen entre nueve y doce años, y les gusta leer y, lo que los hace más peligrosos, saben escuchar, dialogar y valorar las opiniones de los demás. El último viernes de cada mes, con rigurosa puntualidad, se reúnen en la preciosa librería de Moito Conto y, siempre entre historias, hablan de libros: del libro que han compartido ese mes y de todos los libros albergan y crecen dentro de ellos, porque, aunque son bajitos y parecen indefensos, ¡que no os engañen!, son peligrosos y van armados (generalmente, de un libro y de cientos de universos).

He tenido la suerte de que me acepten en su club y que me permitan sentarme en la butaca roja a escucharlos. Debe de ser porque conozco la receta para menguar, pero no es la de ningún brebaje, como el que encogió a la Alicia de Lewis Carrol; la receta para menguar es muy sólida: un litro de curiosidad, 300 gramos de emoción, media rodaja de intensidad, una cucharadita de optimismo desgrasado, un ramillete de energía fresca, un diente de credulidad y unas gotas de rebeldía.

Con todo lo dicho y con lo que se dirá —y sin ninguna aportación de esta suertuda superviviente— escribo esta categoría en mi recién estrenada página web: club de lectura Perigosas Criaturas.

Club de lectura Perigosas Criaturas

Cartel del club de lectura Perigosas Criaturas

 

Ahora sí, Prohibido leer a Lewis Carrol

La primera lectura de Perigosas Criaturas, ha sido Prohibido leer a Lewis Carrol, escrita por Diego Arboleda, ilustrada por Raúl Sagospe y editada por Anaya, y, por unanimidad, la elección para su bautizo como club no podía ser más acertada.

Diego Arboleda los conquistó y desde las primeras páginas. Rieron y varias veces, y rieron a carcajadas, sobre todo con un personaje cuyo nombre no dejaba de repetirse: Timothy Stilt, el larguirucho y famélico tío de la niña Alice. ¡El gran triunfador de la reunión!  A todos les gustaría conocer a Timothy Stilt y, desde Moito Conto, animan al autor a escribir un spin off sobre el spiderman glotón (secundo la petición).

Cuatro fueron los momentos que les emocionaron (que no nombraré por no arruinar la trama al —desafortunado— que no haya leído el libro) y uno de ellos, como sucede con los buenos libros, es el final y sí, el final es emocionante y redondo, pero, aunque las Perigosas Criaturas reconocen como autor del texto a Arboleda, reclaman la autoría del último punto final. Este punto final tiene forma y sonido de Ahhhhh (de Ahhhhh de estupefacción, no de Ahhhhh, hay una araña gigante sobre el techo mirándome fijamente a los ojos). Ese Ahhhhh con la que el club cerró el libro fue exclamado cuando descubrieron que la historia, tan surrealista y con personajes tan cómicos, está basada en el encuentro real entre Alice Liddle, la niña que inspiró el Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol y Peter Davies, el niño que inspiró el Peter Pan de James Barrie. ¡Qué punto y final!

El tema del libro los hizo hablar de las pasiones: por los libros, cómics o películas y, como la niña Alice, ellos también estarían dispuestos a todo (y puntualizaron: a todo dentro de los límites que marca el sentido común —son peligrosos, pero también precavidos) por recrear el universo o conocer al escritor o protagonistas de Spiderman, Harry Potter, Túneles, El funcionamiento del corazón, A señorita Bubbe o Kika superbruja, entre otros. Coinciden en que es peligroso vivir sin pasiones y que esperan con ansia (y algunos con el libro de Los descazadores de especies perdidas en la mesilla) la publicación del próximo libro de Diego Arboleda.

Les gustó la edición, les chiflaron las ilustraciones de Raúl Sagospe (que les recordaron a las de Quentin Blake) y, de no titularse Prohibido leer a Lewis Carrol, ellos sugieren un Estarás inmediatamente despedida. Lo recomendarán a sus amigos y también a los adultos y pagarán su entrada —y una buena ración de palomitas— si algún día la historia trepa, como su inolvidable Stilt, a la gran pantalla. ¡Yo también la pagaría!

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